El miedo es una emoción. Muchas veces esa emoción nos puede resultar útil, por ejemplo cuando estamos frente a un peligro porque nos ayuda a escaparnos. Pero en otros casos el miedo nos frena, nos paraliza.
Hoy es momento de perderle miedo al miedo.
El miedo se aprende y así como se aprende, también se puede desaprender.
El miedo es una mentira. Veámoslo con un ejemplo práctico.
Cuando un león ruge, lo que quiere es que salgas corriendo para el otro lado, no para dónde está él.
¿Por qué quiere que salgas corriendo para el otro lado?
Porque quiere que corras lejos de donde está la leona, ya que es ella la que come y atrapa a la víctima, no el león.
Por eso, cuando tienes miedo, ¿hacia dónde tienes que ir?
Hacia el rugido del león. Es decir, hacia donde escuchas el rugido que te dice:
- No vales
- No puedes
- Te vas a enfermar
- Nunca vas a lograr nada en la vida
- Te va a ir mal
- Vas a morirte
Y cuando estés cerca de ese león le vas a decir: “Tú no tienes autoridad sobre mi vida”.
El león, como el miedo, tiene boca grande pero no puede hacerte nada.
Sin embargo, hay personas que viven escapando.
Dicen que el 60% de los temores no tienen base alguna, es decir, “tus temores no se van a cumplir”.
Un 20% están enfocados en el pasado.
Un 10% están basados en cosas insignificantes.
Y del 10% restante, sólo el 5 % podría ser justificable.
Querido amigo/a, ¿alguna vez le tuviste miedo al miedo? Pues bien, es hora de que entiendas que no hay nada peor que tenerle miedo al miedo.
¿Cuántas personas han logrado éxito en algún momento de su vida pero hicieron algo para que ese éxito se esfumara?
Tal vez te preguntes cómo enfrentarte a los miedos.
La única manera de hacerlo es deshacer la mentira del miedo con la verdad.
JUAN 3:16. Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.
Jesucristo es el poder de Dios y la sabiduría de Dios (1 Cor. 1:23-24).
Él no es uno de un número infinito de caminos a Dios; Él es el camino, la verdad y la vida. En Juan 14:6 Jesús dijo, "Yo soy el camino, la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por Mí. ” Probablemente esta es la declaración más exclusiva hecha por alguien en la vida. Es la mayor ofensa a la era actual. Pero la verdad permanece. "Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. ” (Hechos 4:12). El mundo fuera de Cristo odia esa declaración. La verdad es que Jesús es el Señor (cf. Fil. 2:8-11). "Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, ” (1 Tim. 2:5).
El amor de Dios
Video:(la pasion de Cristo)
Jesús hizo esta declaración con el sentido de autoridad suprema durante la noche antes de Su muerte. Esto es uno de siete grandes "Yo soy ” en el Evangelio de Juan. Jesús dirige los pensamientos de los discípulos hacia Él. Él es el camino " la verdad, y la vida. ” Él contesta a nuestras necesidades mayores en la vida, y Él puede hacer esto porque Él es el “Yo Soy. ” " Yo mismo (con énfasis fuerte) soy el camino. ” Con el “Yo soy ” hay suficiente énfasis , "Yo y yo solo, yo y ningún otro ” soy el camino, y la verdad, y la vida. El “camino ” es el medio para llegar a Dios el Padre. Él es el único Camino. Sólo éste CAMINO nos lleva al Padre, y este camino es una persona viva.
El centro principal en el Cristiano es Jesucristo y un conocimiento personal creciente de Él. Jesús es el camino al Padre; Él es la verdad encarnada y Él es la vida de todos los que creen en Él.